PSA-Vigo anima a sus proveedores a que aprovechen Portugal para reducir costes

Giancarlos Ciocca-

“Esta industria es ingrata, despiadada, no da tregua y solo sobreviven los mejores”. El patrón del centro de Vigo de PSA Peugeot Citroën, Juan Antonio Muñoz Codina, lanzó ayer un mensaje de urgencia a las empresas gallegas del automóvil: hay que rebajar más los costes de fabricación para mantener la competitividad frente a los países de mano de obra barata, su principal amenaza. Muñoz Codina, en la clausura de la XVII Asamblea General de Ceaga (Clúster de Empresas de Automoción de Galicia) y ante directivos de casi un centenar de fabricantes de componentes y auxiliares, aseguró que el diferencial competitivo que tenía Galicia en materia de costes frente a otras regiones se ha diluido con la irrupción de los países low-cost y que si no se toman medidas urgentes el futuro del sector correrá peligro. El director de PSA-Vigo aconsejó a los proveedores aprovechar la cercanía de Portugal para reducir costes, reconoció la necesidad de actuar sobre los salarios para frenar una “deriva lenta pero letal” e instó a las administraciones públicas a articular mejoras en materia fiscal, de infraestructuras, política energética y logística, entre otras.

“Los efectos de las decisiones, aciertos y errores que tomemos hoy se sentirán en la próxima década; nuestro reto es perpetuar esta industria en un nuevo escenario”, declaró Muñoz Codina al comienzo de su exposición. El director de PSA-Vigo explicó que el coste de la mano de obra en Galicia es hoy de entre 15 y 22 euros por hora, frente a los 28-35 euros de Francia o Alemania, los 9-11 euros de los países de Europa del Este y Portugal y los 5 euros de “otras regiones de latitudes más al Sur pero no muy lejanas”, en referencia a Marruecos y otros países africanos. “El coste de la mano de obra es uno de los factores más determinantes del valor añadido final”, constató. Muñoz Codina reconoció que los menores costes de la industria gallega han beneficiado a la planta viguesa frente a sus rivales del norte de Europa en los últimos años, pero advirtió de que ese diferencial pasa a ser negativo si se compara con los países low-cost, donde fabricar un coche es entre 150 y 300 euros más barato por unidad que en Vigo. “Somos los más baratos entre los caros, pero los caros entre los baratos”, resumió.

“Tenemos que luchar incansablemente por reducir los costes de fabricación teniendo como perspectiva la competencia de estos nuevos actores del mundo del automóvil en Europa y Perieuropa”, retó Muñoz Codina a la industria de componentes.

¿Cómo? El director de PSA-Vigo puso como ejemplo varios frentes de actuación:

Materia salarial. Para el directivo vigués son necesarias unas “políticas salariales consensuadas con los sindicatos que nos alejen del peligro de una deriva que, aunque lenta, a la larga será letal para este sector”. “La automoción gallega debe y puede estar entre los mejores; no es una posibilidad o una intención es una necesidad”, indicó.

Las reacciones sindicales sobre esta materia no se hicieron esperar, y apenas unas horas después de las declaraciones de Muñoz Codina los responsables de UGT, CIG y CC OO en PSA-Vigo rechazaron cualquier ajuste salarial y señalaron en que hay otras vías para ahorrar “sin tocar salarios”.

Portugal. Para el director de Balaídos disponer de un “país low-cost a 30 kilómetros debe ser una ventaja competitiva que otros no tienen y que tenemos que saber aprovechar de una manera inteligente”. “Os emplazo a trabajar con una nueva mentalidad, de ruptura, para identificar estas oportunidades y convertirlas en mejoras de costes tangibles”, añadió. Éste puso como ejemplo la organización industrial de la planta de PSA-Vigo con la del grupo en Mangualde (Portugal), con la que comparte la fabricación de los comerciales Berlingo-Partner. “Bajo mi responsabilidad en estos últimos años hemos avanzado en el aprovechamiento de todo tipo de sinergias, constituyendo un polo industrial que hoy ha sido tomado como ejemplo en el grupo”, afirmó. Fabricantes de componentes implantados en Galicia como Copo, BorgWarner, Cablerías Auto, Antolín, Gestamp, Valver o TRW (la antigua Dalphimetal) ya tienen plantas en suelo luso. Muñoz Codina insistió en que Galicia y el norte de Portugal constituyen un “polo industrial transfronterizo”. “No debemos temer a la globalización, estamos llamados a ser protagonistas de ella”, observó.

Administración. El director de PSA-Vigo también asumió que las administraciones también deben poner de su parte para apoyar a un sector clave para la economía, con un marco legislativo que favorezca la competitividad del sector, en materia fiscal, de energías, infraestructuras y logística.

Precisamente sobre logística puso ayer el acento el presidente del clúster, Luciano Martínez Covelo, quien destacó que es uno de los grandes retos del sector recogidos en el plan estratégico de Ceaga hasta 2020. Martínez destacó además los buenos resultados de la industria en 2013, cuando su facturación se elevó a los 7.800 millones, se crearon 500 puestos de trabajo directos y se invirtieron 128 millones.

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